La urbanización es la transformación social más importante de nuestra época, que tiene una forma particularmente explosiva en los países de América Latina. El modelo imperante en la Argentina en el último quinquenio, de globalización económica y cultural, ha llevado a los grupos sociales más frágiles a una marginalidad social que se traduce en una migración interna hacia los conglomerados urbanos más industrializados. El problema de la población carenciada no se agota en la falta del bien vivienda sino que implica una cuestión más compleja que hace referencia al funcionamiento del sistema social. Los problemas ambientales se muestran con distinto nivel de urgencia: van desde la subsistencia cotidiana de los habitantes marginales hasta la degradación del ambiente. Dado que la vivienda y su entorno próximo suponen uno de los espacios donde las personas pasan la mayor parte de su tiempo, o al menos donde transcurren sus experiencias más vitales, tratar de analizar las relaciones entre ese espacio y el comportamiento humano con el fin de conocerlas y mejorarlas, es tratar de mejorar la calidad de vida de los individuos.