"La frontera entre envejecimiento normal o típico y el envejecimiento patológico está recibiendo cada vez más atención por parte de la investigación psicológica. Recientemente se ha propuesto en la literatura científica lo que se denomina "el continuo cognitivo" (Petersen y cols., 1997) el cual serviría para hacer un seguimiento de la evolución cognitiva de cada persona. En concreto, Bermejo (1998) señala que entre el 50 y el 75% de personas con deterioro cognitivo evolucionan a demencia en cinco años; mientras que Joanette (2000) acorta este periodo de evolución a los tres años. Estos datos, junto al hecho de que el 17% de las personas mayores de 65 años presentan deterioro cognitivo leve, ponen de manifiesto la importancia del estudio de la entidad clínica del deterioro cognitivo. Diversas investigaciones establecen la relación de algunas variables ambientales y de estilos de vida con el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, planteándose a partir de ese análisis, intervenciones preventivas del a demencia."