En este trabajo se pretende resumir de una forma crítica el uso que tiene habitualmente la sociología en la elaboración de planes de ordenación urbana. A partir de las experiencias propias del autor y del análisis de otra casuística estudiada, se exponen primero las hipótesis relativas a las dificultades que encuentran las perspectivas teóricas globales, las metodologías cualitativas y participativas, para superar los condicionamientos técnicos de tipo interdisciplinar y los políticos con los que interactúan los equipos de investigación social participantes en el urbanismo. En segundo lugar, se sugieren algunas vías de solución de esos obstáculos en función de algunos casos que han desarrollado alternativas y han ayudado a transformaciones urbanas y sociales con mayor justicia territorial.