Si bien muchos aspectos del ambiente físico y social se relacionan con la conducta y el desarrollo infantil, el hacinamiento ha sido identificado como un contexto que tiene ciertas consecuencias en el desarrollo infantil. Actualmente, las investigaciones sobre los efectos del hacinamiento en los niños son especialmente críticas por las siguientes razones: Primera, dado que día a día se está incrementando la incorporación de las mujeres en los escenarios laborales, las madres tienen que llevar a sus pequeños a centros de desarrollo infantil para recibir cuidados y protección. Segunda, Así los centros de desarrollo cada vez reciben más solicitudes de inscripción y al incrementar el número de niños en sus grupos y salones, en muchas ocasiones rebasan el cupo para el cual fueron diseñados, originando condiciones de hacinamiento, que puede repercutir en la calidad de atención y educación ofrecida a los preescolares. Tercera, el interés por estudiar a los niños y su ambiente escolar se debe a que los niños a menudo responden más inmediatamente a las condiciones ambientales y por tanto ser objeto del impacto adverso de problemas ambientales como el hacinamiento, y requerir protección para tales condiciones. Por último, los efectos de estresores ambientales como el hacinamiento sobre el desarrollo infantil parecen tener mayor deterioro en los niños probablemente porque ellos han tenido menor oportunidad de adaptarse. En síntesis las condiciones de hacinamiento pueden constituir un factor de riesgo para el desarrollo infantil.