En la ciudad de México y su área metropolitana el 43% del uso del agua corresponde al medio doméstico (Secretaría del Medio Ambiente del D. F.), se pierde el 37% del líquido por fugas en la red de distribución y al mal uso. Las evaluaciones e intervenciones psico-ambientales pueden coadyuvar a atacar este problema del uso ineficiente del agua potable, por medio del estudio y promoción de comportamientos de conservación (De Oliver, 1999). La conducta proambiental (CPA) es aquella que va dirigida a la protección del entorno ya sea que se manifieste como reducción en el consumo de recursos, evitación del deterioro, o alguna forma de manejo sustentable. La evidencia empírica encontrada en la literatura sobre el tema incluye factores disposicionales como los valores (Pierce, 1979), actitudes (Aitken, et al., 1994), conocimientos (Watson et al., 1992), responsabilidad (Gordon, 1982), motivos (Corral, 2000), percepción de riesgo (Bustos, et al., 2001), obligación moral y control percibido (Lam. 1999), entre otros. Se reporta éxito en predecir la CPA de ahorro de agua a partir de actitudes (Aitken, et al., 1994), responsabilidad (Gordon, 1982), percepción de externalidades, motivos económicos y ecológicos (Corral et al., 2001, en prensa), y de personas jóvenes (Corral, 2000). El propósito del presente estudio fue explorar la importancia relativa de los motivos, creencias, percepción de riesgo de escasez de agua, y percepción de control en la CPA de ahorro de agua en la zona metropolitana de la ciudad de México, así como su relación con variables sociodemográficas.