Las diferentes disciplinas que abordan la problemática ambiental reclaman en la población un cambio en su actitud hacia el medio; entendiendo por actitud una predisposición a responder a alguna clase de estímulo, (en este caso el medio), con ciertas clases de respuestas, que se especifican como respuestas afectivas, cognitivas y cognitivo-conductuales; ya que la mayoría de la población manifiesta una gran preocupación por el medio pero, contradictoriamente, los problemas ambientales que se derivan de la conducta humana siguen existiendo. Thompson y Barton (1994) se basaron en dos valores diferentes para clasificar la preocupación por el medio; el antropocentrismo y el ecocentrismo. Ambos valores manifiestan cierta preocupación por el medio pero mientras el primero lo valora por los beneficios materiales que nos proporciona, el segundo refleja una preocupación por la sostenibilidad del medio en si mismo, siendo este último al que se le relaciona con conductas proambientales. Por lo tanto cuando hablamos de cambio actitudinal nos referimos al paso de la actitud antropocentrista que impera en nuestra sociedad a una actitud más ecocentrista.