El comportamiento socio-económico de la humanidad está sujeto a la dependencia energética de tal manera que la energía desempeña un rol fundamental en las sociedades del mundo industrializado. La carencia de energía o consecuentemente su coste económico son responsables de desequilibrios económicos a escala mundial. El consumo actual de energía está en torno a 10.000 millones de toneladas equivalentes de petróleo (tep) por año (Naredo y Valero 1999). Este orden de magnitud es comparable al de la energía procedente del Sol en la banda visible para sostener la masa vegetal mediante fotosíntesis.